julio 09, 2009

Un piso, una tapa y cuatro paredes.

Una caja violeta. O roja. O amarilla. O azul. O blanca. O verde. Lo que usted quiera (o lo que a mí se me cante).
Pero no solo una caja. Bueno, mejor dicho: "pero una caja no es solo una caja". La caja es recipiente, la caja es continente infinito, límite para la nada o el todo. La caja es el misterio, la sorpresa, es el orden y el desorden, La etiqueta, el escondite.
Algunas cajas guardan recuerdos físicos: papeles de bonobon, servilletas de papel, ese tipo de minucias (minucias gigantes, si las medimos con una regla un tanto cursi). Otras cajas guardan papeles de oficina, los muebles de la mudanza, la ropa de invierno, facturas viejas y demases cosas que le recuerdan a su poseedor que es un adulto. Las hay con jugetes, con latas de sopa, con cosas vacías y llenas, que hacen ruido y que no. De madera, de cartón, de plástico, de metal y me cansé de ennumerar.
Decimos entonces que las cajas guardan infinidades de cosas, cosas que incluso no se podrían guardar en una caja sino fuera por las vueltas que tiene la semiología.
Anyway, todo esto fue nomás para presentar mi nuevo mail ante aquellos que lean mi blog (pocos/nadie) :
purplebox-@hotmail.com

Adieu!

1 comentario:

Fede dijo...

SI VENIS VAS A RECIBIR EL GRAN ABRAZO REVOLUCIONARIO DE LA CLASE OBRERA DE FEDE